Fireflies. Owl City

Empieza el año 2024. Estamos en plena época de propósitos. Cada uno de nosotros empezamos con algún objetivo a conseguir en los próximos doce meses.

Para algunos, el objetivo es simplemente intentar llegar a terminar esos doce meses. Algunos de mis familiares, que en otras épocas fueron héroes y ejemplos, hoy se han convertido en pajaritos que esperan agarrados a sus ramas a que cambie el tiempo.

Algunos de esos pajaritos solo esperan que llegue un viento y se los lleve. Incluso me atrevería a decir que esperan con impaciencia a que llegue ese aire esperanzador convencidos que detrás de las nubes negras que soplan con fuerza, se encontrarán con unos brazos que los vuelvan a acoger y a abrazar como ya lo hicieron hace muchos años.

Otros siguen agarrándose fuertemente a su rama mirando con un profundo miedo a la nube negra. Quizás después de todo lo que han aprendido y a su vez han enseñado con seguridad a los suyos, ahora, ante la aterradora imagen que tienen cada vez más cerca, dudan y se preguntan qué habrá tras la nube que aprieta su alma con la misma fuerza que ellos se aferran a su rama.

Y es que, mucho me temo que las dudas, los miedos y la incertidumbre nos van a acompañar incluso cuando nos llegue el viento que nos transporte mecidos hacia…hacia donde cada uno quiera ir.

No puedo saber cuales son los propósitos de cada uno, pero si puedo intentar recordar cuáles eran los míos desde que piaba desde el nido calentito esperando a que mi madre me atiborrara de alimento.

Imagino que esos propósitos y deseos que avivaban mis rescoldos en los primeros días de todos mis eneros, no difieren mucho de los tuyos, así que te evitaré un largo listado de los mismos.

No sé si es por ser comienzo de año o porque no hace ni cinco días que añadí la primera unidad a la quinta decena, el caso es que de vez en cuando me encuentro a mí mismo mirando de reojo hacia adelante pensando en cuánto me quedará.

Cuánto me quedará por amar

Cuánto me quedará por dar

Cuánto me quedará por aprender

Cuánto me quedará por disfrutar

Menos mal que cada vez que echo una de esas miradas furtivas hacia delante, algún grito de niño, ladrido de perro o mensaje de whatsapp me rescata y me hace centrarme en lo único que realmente importa: el ahora.

Y el propósito del ahora lo tengo claro, más claro que nunca. No sé si contarlo, dicen que los deseos si los cuentas ya no se cumplen.

Es como cuando en verano me voy con los niños y un montón de buena gente de la urbanización a ver la lluvia de estrellas en pleno Agosto.

¡Ni se os ocurra decir lo que habéis pedido que no se cumple!

Yo creo que más bien es una manera de no sentirse defraudado con el universo en caso de que no se cumpla.

En realidad, yo soy más bien de la opinión de que después de ver una buena estrella fugaz, de esas que arrancan un woooowwwww colectivo al unísono, ya se te acaba de cumplir el deseo.

¿No venías a ver estrellas fugaces? ¿No es lo que realmente querías en este momento?

Pues tu deseo ya se ha cumplido, ¿todavía quieres más deseos? Definitivamente somos insaciables, malditos seres egoístas. El universo te acaba de regalar una de las cosas más bellas que puedes contemplar y seguimos pidiendo más.

Fireflies

Parece que hace fresquito hoy, voy a pedir un deseo.

Quiero calentar mi casa, quiero que mis seres queridos estén calentitos, que disfruten del crepitar de las llamas y de su baile descontrolado entre los troncos. Que ese fulgor caldee su alma y que los movimientos de las llamas que crean miles de pequeñas luciérnagas permanezcan para siempre en su memoria como símbolo de su verdadero hogar.

Ese es mi verdadero deseo, pero no soy Gandalf ni tengo la barita de Harry Potter, así que si quiero que mi deseo se convierta en realidad no me va a quedar más remedio que levantarme, recoger las pequeñas piñas que caen de los dos pinos que flanquean mi terraza, hacer acopio de pequeñas ramas y astillas de árboles caídos y cargar la cesta de la leña con troncos de diferentes tamaños.

Tendré que colocarlas en la posición adecuada para que el papel de periódicos pasados cargados de mentiras, embustes y falacias sirvan para algo por primera vez y alimenten esas piñas repletas de resina que a su vez enciendan palos y astillas que conseguirán prender los primeros troncos más finos para acabar quemando los más grandes y pesados que son los que realmente dan ese calor tan necesario y deseado.

Prueba a hacerlo al revés y verás dónde queda tu deseo de calentar a los tuyos, ahogado por preciosos sueños demasiado pesados imposibles de realizar.

Así que, está muy bien plantearse objetivos, fijarse metas, tener deseos, pero te aconsejo incluso a riesgo de sonar pretencioso…¿quién eres tú para aconsejar nada?…que más bien te centres en ir colocando bien abajo lo que arde con más facilidad e ir disponiendo las cosas poco a poco si realmente quieres conseguir una buena llama que te caliente por mucho tiempo. De lo contrario, lo único que va a acabar quemado eres tú.

Y mira tú por donde, te voy a responder a la pregunta del anterior párrafo.

Después de casi haber quemado el dormitorio de mis padres en Madrid y de haber sido nombrado, o autoproclamado, encargado de encender la chimenea, llevo encendiéndola desde que no era más que un adolescente con la cabeza llena de sueños y todos los fines de semana los usaba como combustible para calentar las tardes de mis padres y hermanos.

También te conté que era el encargado de, en los heladores días de invierno, salir el primero de casa, encender la calefacción del coche y tenerlo calentito para cuando llegaran mis hermanos y mi padre para ir al colegio.

También me he encargado desde que tengo memoria de calentar la risa de mis amigos echando continuos troncos a esa hoguera que todavía, después de tantos años, mantiene un rescoldo inagotable para que cada vez que nos volvemos a juntar entorno a la misma, volvamos todos a sentir ese calor juvenil que nos lleva a todos al verano de nuestras vidas.

De hecho, el único requisito que yo exigía a una casa era que tuviera chimenea para poder continuar con mi labor calentadora y para poder disfrutar de ese fuego hipnotizador que supongo nos conecta directamente con nuestro cerebro reptiliano cuando el fuego era más una necesidad vital que un capricho.

También con el paso de los años, y muy a mi pesar, me he convertido en un experto en deseos incumplidos, en proyectos inacabados, en propuestas nunca aceptadas y en ideas deslumbrantes (en mi cabeza) que acababan en el fondo de un oscuro cajón en el mejor de los casos, o directamente devorados por una máquina de esas que hace trizas el papel y jirones mi confianza.

Así que, aunque en el tema musical nunca me haya sentido con la autoridad para imponer mis gustos musicales, en el tema de los deseos calentitos, más te vale hacerme caso porque tengo experiencia contrastada.

Fireflies

Si tienes uno de esos deseos calentitos, olvídate de intentar encenderlo simplemente con un mechero o una caja de cerillas. Por muy intenso que sea ese sueño o deseo, probablemente sientas la tentación de prender toda la caja de cerillas a la vez consiguiendo una gran llamarada que conseguirá que la corteza del tronco se queme y genere diez millones de pequeñas luciérnagas que revolotearan sobre tu cabeza formando un asombroso y efímero espectáculo de luces que se desvanecerá en el aire según vayan ascendiendo.

Todas esas luciérnagas alegran la vista, pero no calientan el alma, y cuando la última de esas pequeñas chispas desaparezca en la oscuridad y puedas de nuevo fijar la vista en tu tronco, tan solo podrás ver una parte del mismo ennegrecida y fría, incapaz de irradiar ningún calor reconfortante.

Así que, antes de nada, haz acopio de todo tipo de recursos, de todas las formas y tamaños, tenlos bien a mano y no los eches todos a la vez para conseguir un gran fuego, Ve añadiendo combustible poco a poco para conseguir una base sobre la que ir echando pequeños troncos que rápidamente se unirán a los primeros para generar un calor que dure y que caliente de verdad.

En algunas ocasiones tendrás la oportunidad de disfrutar de ese maravilloso baile de luciérnagas que mezclado con la calidez que ya se habrá formado dentro de ti, te harán recordar tu deseo y te harán comprender que estás en el buen camino y cuando menos te lo esperes te darás cuenta que ese gran tronco de encina que creías que no serías capaz de encender nunca, ha prendido y calienta tus sueños y diez millones de luciérnagas iluminan tu mundo mientras duermes.

You would not believe your eyes
If ten million fireflies
Lit up the world as I fell asleep
‘Cause they fill the open air
And leave teardrops everywhere
You’d think me rude but I would just stand and stare

I’d like to make myself believe that planet Earth turns slowly
It’s hard to say that I’d rather stay awake when I’m asleep
‘Cause everything is never as it seems

‘Cause I’d get a thousand hugs
From ten thousand lightning bugs
As they tried to teach me how to dance
A foxtrot above my head
A sock hop beneath my bed
A disco ball is just hanging by a thread (thread, thread)

I’d like to make myself believe that planet Earth turns slowly
It’s hard to say that I’d rather stay awake when I’m asleep
‘Cause everything is never as it seems (when I fall asleep)

Leave my door open just a crack
Please take me away from here
‘Cause I feel like such an insomniac
Please take me away from here
Why do I tire of counting sheep?
Please take me away from here
When I’m far too tired to fall asleep

To ten million fireflies
I’m weird ‘cause I hate goodbyes
I got misty eyes as they said farewell (they said farewell)
But I’ll know where several are
If my dreams get real bizarre
‘Cause I saved a few and I keep them in a jar (jar, jar, jar)

I’d like to make myself believe that planet Earth turns slowly
It’s hard to say that I’d rather stay awake when I’m asleep
‘Cause everything is never as it seems (when I fall asleep)

I’d like to make myself believe that planet Earth turns slowly
It’s hard to say that I’d rather stay awake when I’m asleep
‘Cause everything is never as it seems (when I fall asleep)

No creerías lo que ven tus ojos

Si diez millones de luciérnagas

Iluminaran el mundo mientras me duermo

Porque llenan el aire libre

Y dejan lágrimas por todas partes

Pensarías que soy un maleducado, pero me quedaría mirando.

Me gustaría hacerme creer que el planeta Tierra gira lentamente

Es difícil decir que prefiero estar despierto cuando estoy dormido

Porque nunca todo es lo que parece

Porque recibiría mil abrazos

De diez mil luciérnagas

Mientras intentaban enseñarme a bailar

Un foxtrot sobre mi cabeza

Un salto de calcetín debajo de mi cama

Una bola de discoteca pende de un hilo (hilo, hilo)

Me gustaría hacerme creer que el planeta Tierra gira lentamente

Es difícil decir que prefiero estar despierto cuando estoy dormido

Porque nunca todo es lo que parece (cuando me duermo)

Deja mi puerta abierta sólo una rendija

Por favor llévame lejos de aquí

Porque me siento como un insomne

Por favor, llévame lejos de aquí

Porque me canso de contar ovejas

Por favor, llévame lejos de aquí

Cuando estoy demasiado cansado para dormirme

Por diez millones de luciérnagas

Soy raro porque odio las despedidas

Tengo los ojos empañados mientras se despiden (se despiden)

Pero sabré donde están varias

Si mis sueños se vuelven realmente bizarros

Porque guardé algunos y los guardo en un frasco (frasco, frasco, frasco)

Me gustaría hacerme creer que el planeta Tierra gira lentamente

Es difícil decir que prefiero estar despierto cuando estoy dormido

Porque nunca todo es lo que parece (cuando me duermo)

6 comentarios en «Fireflies. Owl City»

  1. ¿Y si en vez de propósitos formulamos deseos?
    Me ha maravillado la idea de las estrellas fugaces.
    El fuego hipnotiza, asi nos dejas tu.
    Gracias

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  2. Así es, y no se puede explicar mejor. Lo más pequeño encierra la inmensidad del universo; en el fugaz instante está la vida entera, y sentimos que podemos tocar sus inciertos extremos e incluso atisbar un poco más allá.
    Por cierto, el tema de hoy es una delicia que me recordará siempre uno de los más mágicos viajes de mi vida, el que hicimos Blanca (mi otra mitad) y yo por el oeste de Canadá. Allí se nos confundían las luciérnagas reales con las chispas que saltaban de nuestro interior ante tanta belleza: sin duda fue una de esas experiencias de plenitud que uno/a lleva consigo hasta el día en que le abandonan las fuerzas y tiene que soltar la rama.
    Gracias otra vez, amigo, y muy feliz año a todos y todas.

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  3. Me quedo sin palabras. Qué bonito y qué bien expresado!!!.
    Yo tengo que agarrarme bien a mi rama porque con el tiempo se va debilitando pero puede servirme para encender ese fuego que nos mantenga calentitos.

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  4. Wuauuuu maravilloso…..me conecto todos los días con el elemento fuego y medito mis sueños y se cumplen!!!!gracias por tan bonita reflexión!!!a partir de ahora mi hijo de 17 será el encargado de encender la chimenea 😜muy feliz 2024 amor salud y paz interior a todos!!!!💙🧡🩵💚💜

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  5. Yo quiero seguir siendo un pajarito volandero, aunque a veces se está tan bien agarradito a la rama…..
    Deseo que sigas escribiendo.

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