Sabía que tarde o temprano llegaría mi turno y mis manos temblaban bajo el pupitre.
Hacía todo lo posible para evitar el contacto visual con el profesor pretendiendo estar afanado con cualquier tarea que me librara de la tortura de salir a la pizarra para analizar sintácticamente la frase que momentos antes había escrito apretando bien la tiza contra el encerado causando un repelús generalizado.
Pero la maldita lista en orden alfabético no tenía piedad con nadie.
— Sr. Richi, al encerado, por favor.
Paso lento, manos sudorosas, nervios desbocados, hasta alcanzar el potro de tortura, sabiendo que la única salida que me queda es la de la burla y la chanza de los compañeros y la perorata moralizante del profesor con una estructura gramatical perfecta que me vuelve a recordar que no llegaré a ser nada en la vida, o al menos es eso lo que yo consigo comprender.
Está claro, yo soy el sujeto y el verbo es fracasar.
Nunca entendí lo del análisis sintáctico de las frases. Sintagma verbal, complementos directos, indirectos, circunstanciales, sujetos y predicados, sujetos que predican y predicadores que sujetan.
Las clases de lengua eran, sin duda alguna, las más aburridas y, por alguna extraña razón que no alcanzo a entender, pasaba lo mismo con los profesores. Es posible que el aburrimiento fuera un requisito sine qua non para poder ser profe de lengua e incluso una de las aptitudes más valoradas.
Si en lugar de hacernos analizar el porqué de los ladridos nocturnos del perro del vecino, un tema que evidentemente no captaba nuestra atención, hubieran intentado adecuar un poco las frases al lenguaje y los gustos de los chavales de aquella época, estoy seguro que los niveles de atención hubieran sido mucho mayores.
Analiza la siguiente frase:
El perro de mi vecino ladra mucho por las noches.
¿Se puede saber qué carajo me importa a mi el perro de mi vecino?
Yo lo único que sé del perro de mi vecino es que puedo saltar la valla para acceder al jardín y después entrar tranquilamente en su casa para pasar la tarde con mi amigo sin que su perro me diga ni mu.
Ni guau tampoco.
¿Cómo me iba a interesar esa frase?
Pero la cosa hubiera cambiado mucho si se hubieran estrujado un poco los sesos, un poquito nada más, y hubieran puesto frases un poco más…motivantes.
Veamos varios ejemplos:
«El Buitre regateó a todos los defensas del Cádiz dentro del área escondiendo el balón como un mago y marcó uno de los goles más impresionantes nunca vistos.»
«Paul escribió su canción más famosa, Let it be, al despertarse de un sueño en el que su madre le hablaba.»
«Marcos no puede dejar de mirar a Fulanita que hoy ha venido con una camiseta ajustada que le quita la respiración». Complemento circunstancial de culpa.
Me da la impresión que así habríamos aprendido mucho más y que el perro del vecino hubiera dejado de ladrar por las noches.
El día que terminé el examen de lengua de la Selectividad, juré ante Bon Scott, Janis Joplin y Jimi Hendrix que nunca volvería a hacer un análisis sintáctico de ninguna frase y que jamás volvería a perder ni un minuto de mi vida pensando en la gramática española y en sus enormes posibilidades.
Y lo cumplí.
No soy más que una persona común.
Unos cuantos años después me encuentro escribiendo frente al ordenador cada día para comprenderme, para tratar de ser comprendido, y si no lo soy, al menos para tratar que mis frases sí lo sean.
No, no soy escritor, esa palabra me sigue quedando grande, igual que el primer día de hace casi cuatro años. Debería leer más, debería aprender más, debería tener unos conocimientos gramaticales que no tengo. También debería haber sufrido más, haber descendido a los infiernos y haber vuelto. Debería haber tenido mil amores y algunas cicatrices.
Y solo he tenido un amor y una cicatriz.
Y aunque en alguna ocasión haya caminado por el lado salvaje de la vida, siempre fue por diversión y no por necesidad o vacío.
No domino las oraciones subordinadas, ni las coordinadas, ni las yustapuestas, copulativas (estas me encantaban en aquellos años), transitivas, predicativas, activas o pasivas. Sé que las uso, pero no sé por qué, ni cómo.
Ni cuanto tiempo.
Me dan pereza los pronombres, los adverbios, los adjetivos y todas sus reglas. Preposiciones y conjunciones, que establecen relaciones entre palabras u oraciones, me observan con desdén cuando lo que yo trato de hacer es establecer relaciones entre las emociones y las personas.
Soy un fugitivo de la gramática, la extorsiono, la retuerzo a mi conveniencia y a mi intuición que es básicamente desde donde yo escribo.
Desde donde yo escribo.
A donde yo escribo.
Bajo donde yo escribo.
Sobre lo que yo escribo.
Por lo que yo escribo.
Y tras lo que yo escribo.
Escribo para emocionarte y seguiré haciéndolo hasta que se me sequen las historias so pena de que acabes saturado de sentimientos ajenos, aunque comunes a todos, olvidados, desterrados y olvidados.
Aunque tampoco hay para tanto, porque solo soy una persona común.
Alguien que canta junto a la gente común.
Alguien que se ríe con la gente común a pesar de que pudieran estar riéndose de mi y de las estupideces que hago (y las que he hecho) y digo y escribo.
Tan común que a veces me abochorno de mis propios sueños. Tan común que me sonrojo del simple hecho de pensar que pudiera tener algún talento. Tan común que quizás debería olvidarme de ser alguien especial. No soy escritor, carezco de la imaginación, de la ética de trabajo, de los conocimientos y del talento para poner palabras juntas formando pensamientos.
Yo soy solo una persona común.

Quizás sea el momento de despertar, de aceptar, de asumir, de sincerarme conmigo mismo.
Estoy sediento y las fuentes están secas. Las aguas subterráneas salvajes y sin control que antes corrían dentro de mi, ahora son pequeños riachuelos condenados a la sequedad. Todas esas aguas han sido reconducidas a un papel en blanco donde ha crecido un jardín lleno de flores, emociones y un cómodo césped para relajarse al arrullo del correr del río de la vida.
Sé que siempre has tenido un momento para visitar ese jardín. Que lo has disfrutado, que lo has compartido, que te has tumbado a mirar las formas de las nubes mientras escuchabas una canción que te mecía hacia recuerdos olvidados, a momentos sepultados bajo responsabilidades y rutinas, y espero que alguna ocasión, hasta tu propio jardín de flores.
Ese es mi talento, pequeño, pero mio.
Ese, y el de haber reunido el valor cada miércoles de desnudarme y dejar que me miraras por dentro.
Quizás deba dejar que la lluvia vuelva a llenar el suelo duro y agrietado, que vuelvan a crecer la hierba y los árboles, que el viento agite sus hojas y que las abejas llenen sus patitas de polen con forma de notas musicales y las lleven hasta otros jardines donde puedan crecer, y otras personas puedan tumbarse bajo ellas y dejar que el sol caliente sus sueños.
Quizás sea eso lo que hacen las personas comunes como yo.
She came from Greece she had a thirst for knowledge
She studied sculpture at St. Martin’s college
That’s where I
Caught her eye
She told me that her dad was loaded
I said: In that case I’ll have rum and Coca-Cola
She said: Fine
And then in thirty seconds time she said
«I want to live like common people
I want to do whatever common people do
I want to sleep with common people
I want to sleep with common people like you
Well, what else could I do?
I said: I’ll see what I can do
I took her to a supermarket
I don’t know why, but I had to start it somewhere
So it started there
I said: Pretend you’ve got no money
But she just laughed an said: Oh, you’re so funny
I said: Yeah?
Well, I can’t see anyone else smiling in here
Are you sure you want to live like common people
You want to see whatever common people see
You want to sleep with common people
You want to sleep with common people like me?
But she didn’t understand
She just smiled and held my hand
Rent a flat above a shop
Cut your hair and get a job
Smoke some fags and play some pool
Pretend you never went to school
But still you’ll never get it right
‘Cause when you’re laid in bed at night
Watching roaches climb the wall
If you called your dad he could stop it all, yeah
You’ll never live like common people
You’ll never do whatever common people do
You’ll never fail like common people
You’ll never watch your life slide out of view
And then dance and drink and screw
Because there’s nothing else to do
Sing along with the common people
Sing along and it might just get you through
Laugh along with the common people
Laugh along even though they’re laughing at you
And the stupid things that you do
Because you think that poor is cool
Like a dog lying in a corner
They will bite and never warn you
Look out
They’ll tear your insides out
‘Cause everybody hates a tourist
Especially one who thinks it’s all such a laugh
And the chip stain’s grease will come out in the bath
You will never understand
How it feels to live your life
With no meaning or control
And with nowhere else to go
You are amazed that they exist
And they burn so bright whilst you can only wonder why
Rent a flat above a shop
Cut your hair and get a job
Smoke some fags and play some pool
Pretend you never went to school
But still you’ll never get it right
‘Cause when you’re laid in bed at night
Watching roaches climb the wall
If you called your dad he could stop it all
You’ll never live like common people
You’ll never do what common people do
You’ll never fail like common people
You’ll never watch your life slide out of view
And dance and drink and screw
Because there’s nothing else to do
I want to live with common people like you
I want to live with common people like you
I want to live with common people like you
I want to live with common people like you
Ella venía de Grecia y tenía sed de conocimiento.
Estudió escultura en el St. Martin’s College.
Ahí fue donde
le llamé la atención.
Me dijo que su padre era rico.
Le dije: «En ese caso, tomaré ron con Coca-Cola».
Ella dijo: «Bien».
Y entonces, en treinta segundos, dijo:
«Quiero vivir como la gente común.
Quiero hacer lo que hace la gente común.
Quiero acostarme con gente común.
Quiero acostarme con gente común como tú».
Bueno, ¿qué otra cosa podía hacer?
Le dije: «Veré qué puedo hacer».
La llevé a un supermercado.
No sé por qué, pero tenía que empezar por algún sitio.
Así que empezó allí.
Le dije: «Finge que no tienes dinero».
Pero ella se limitó a reírse y dijo: «Oh, qué gracioso eres».
Le dije: «¿Sí?».
Bueno, no veo a nadie más sonriendo aquí.
¿Estás segura de que quieres vivir como la gente común?
¿Quieres ver lo que ve la gente común?
¿Quieres dormir con gente común?
¿Quieres dormir con gente común como yo?
Pero ella no lo entendió.
Solo sonrió y me cogió de la mano.
Alquila un piso encima de una tienda.
Córtate el pelo y búscate un trabajo.
Fuma unos cigarrillos y juega al billar.
Finge que nunca fuiste al colegio.
Pero aun así nunca lo conseguirás.
Porque cuando te acuestas por la noche
Y ves cucarachas trepando por la pared
Si llamaras a tu padre, él podría detenerlo todo, sí
Nunca vivirás como la gente común
Nunca harás lo que hace la gente común
Nunca fracasarás como la gente común
Nunca verás tu vida deslizarse fuera de tu vista
Y luego bailarás, beberás y follarás
Porque no hay nada más que hacer
Canta con la gente común.
Canta y tal vez eso te ayude a salir adelante.
Ríete con la gente común.
Ríete aunque se rían de ti.
Y de las tonterías que haces.
Porque crees que ser pobre es genial.
Como un perro tumbado en un rincón.
Te morderán sin avisar.
Ten cuidado.
Te destrozarán por dentro.
Porque todo el mundo odia a los turistas.
Especialmente a los que piensan que todo es una broma
Y la mancha de grasa de las patatas fritas se quitará en el baño
Nunca entenderás
Cómo se siente vivir tu vida
Sin sentido ni control
Y sin ningún otro lugar adonde ir
Te sorprende que existan
Y brillan tanto mientras tú solo puedes preguntarte por qué
Alquila un piso encima de una tienda
Córtate el pelo y búscate un trabajo
Fuma unos cigarrillos y juega al billar
Finge que nunca fuiste al colegio
Pero aún así nunca lo harás bien
Porque cuando estás acostado en la cama por la noche
Viendo cómo las cucarachas trepan por la pared
Si llamaras a tu padre, él podría detenerlo todo
Nunca vivirás como la gente común
Nunca harás lo que hace la gente común
Nunca fracasarás como la gente común
Nunca verás cómo tu vida se desvanece
Y bailarás, beberás y follarás
Porque no hay nada más que hacer
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.
Quiero vivir con gente común como tú.

Noooo nos dejes !!!!!!!
¿Qué necesitas para sentirte o tener el nombre de escritor? Cuántos se dicen profesores, periodistas, artistas…sin tener un destello de emoción? Esa emoción que emociona, como la de la gente común.