Donde se rompen la olas. Robe.

Hoy lloré.

Se me habrá metido un poco de arena, eso no es para mí.

Son las siete de la mañana. Mientras acabo mis tostadas con Cola-cao compruebo el móvil hasta que la rutina empieza a tirarme de las orejas. Tengo que levantar al segundo, prepararle el bocata y seguir con mis obligaciones matutinas.

Sacar la ropa de la secadora, doblarla, sacar el lavavajillas, preparar los bocatas de los mayores, sacar a los perros, despertar a las niñas, más desayunos, más bocatas, mochilas, trabajos, llevarlas al cole y terminar así las dos horas de máxima productividad del día.

Según estoy rebañando el Cola-cao que no se ha disuelto y se ha quedado pegado al fondo de la taza, recibo un mensaje. Es Roberto, amigo, periodista, y una de las personas que más me conoce.

Tengo que leer varias veces el mensaje. Las legañas se niegan a dejarme ver.

Mejor que hoy no abras los ojos, me avisan, se te van a llenar de lágrimas.

Ha muerto Robe Iniesta amigo.

Una profunda tristeza se instala en mi mientras intento seguir la trayectoria que llevan las nubes dando patadas al reloj.

Y se me sale, dando pedales, sin mi permiso, una lagrimilla.

Según voy despertando a mis hijos les voy dando la noticia. Sienten mi tristeza, la comparten, como han hecho con tantas de sus canciones. Canciones que ya forman parte de su vida. Canciones que quizás dentro de unos años compartan como recuerdos imborrables.

Recuerdos en un coche cantando que va a subir la marea y que se lo va a llevar todo. Recuerdos de un concierto con su padre llorando de emoción, abrazándoles, ensanchando el alma hasta romperla en mil pedazos que quedaron clavados en sus almas para aparecer cuando más lo necesiten.

Eso se ha ido hoy.

Duele, sin saber por qué, pero duele.

Hoy, cientos de canciones por escribir, lloran desconsoladas esperando que alguien vaya a buscarlas y, aunque les cueste la vida, se pegan hasta con las olas, por ir cogidas del viento amarraditas a su cintura.

Robe entró en mi vida derribando de un cabezazo la pared. Ya había escuchado alguna canción del grupo, pero fue un amigo, al que no podré nunca agradecer lo suficiente, el que se empeñó en llevarme al camino recto por el más torcido, y me grabó una cinta con las mejores canciones de Extremoduro.

Robe se enganchó a mi corazón y empezó a nutrirlo con palabras y emociones que hicieron que nunca volviera a latir igual.

¿Quién era ese que hablaba del amor de una forma tan descarnada?

¿De dónde salía esa voz que me gritaba lo que necesitaba escuchar en cada momento? ¿Cómo era posible que cada frase fuera una respuesta y abriera mil preguntas?

Robe ha iluminado mis días más oscuros y mis noches más luminosas.

Él cogía mi mano cada noche cuando decidí aprender a hacerme yo la maleta para poder vivir. Él estaba presente en cada una de mis frases cuando empezaba con esta aventura de contar mi vida. Él se sentaba contigo a leer cada miércoles y deseando que el viento soplara a nuestro favor, me susurraba las palabras que consiguieran hacerte volver a sonreír.

Si hoy estás leyendo estas palabras es porque una vez quise ser como él. Quise, como él hacía con cada canción, rebuscar dentro de mi para ver qué podía encontrar. Y encontré una llamita en la necesidad de compartir que se ha mantenido encendida hasta hoy.

Y entendí, que la belleza y la emoción nacen en esa necesidad.

Siempre.

Siempre, siempre.

Siempre, siempre, siempre.

Pero no, lo siento mucho, pero yo no voy a despedirle. Me niego. Prefiero pensar que resucitará al tercer día, en el psiquiátrico, absurdo invento.

Así que,

Si te da por volver
Al venir, si te acuerdas
De traer, del amor
De una vez, la respuesta
Yo estaré donde rompen las olas
Una y otra vez

Si te da por volver
Al venir, date cuenta
Que clavé, para ti
Una nota en la puerta
Estaré viendo romper las olas
Una y otra vez
Viendo las olas romper

Amarradito de su cintura
Arriesgándonos en la postura

He dormido poco hoy
Recordando, a oscuras
Su voz
Ha pasado el tiempo y voy
Totalmente a oscuras

Si te da por volver
Al venir, si te acuerdas
De traer, del amor
De una vez, la respuesta
Yo estaré donde rompen las olas
Una y otra vez

Hola, ola del mar
Te he visto llegar
No me dejes nunca solo
Y una y otra vez
Se vuelve a romper
Y sigo siendo el mismo loco

Que ve romperse las olas
Pobre arbolito que llora
Viendo romperse las olas

Apurar del tiempo el exceso
Retozando como dos conejos

Ha faltado poco hoy
Pensé en aquel beso
Y en saltar
Ha pasado el tiempo y creo
Que he perdido peso

Si te da por volver
Al venir, si te acuerdas
De traer, del amor
De una vez, la respuesta
Yo estaré donde rompen las olas
Una y otra vez

Si te da por volver
Al venir, date cuenta
Que clavé, para ti
Una nota en la puerta
Estaré viendo romper las olas
Una y otra vez
Viendo las olas romper

Hola, ola del mar
Te he visto llegar
No me dejes nunca solo
Y una y otra vez
Se vuelve a romper
Y sigo siendo el mismo loco

Una y otra vez
viendo olas romper
Diré en mi defensa
Que no perderé
La oportunidad
Si se me presenta

Esperando sin parar
Pegadito al suelo
Esperando sin parar
Clavadito al suelo
Esperando sin parar
Hundido en el suelo

Viendo romperse las olas
Pobre arbolito que llora
Hipa al compás de las olas
Viendo romperse las olas

3 comentarios en «Donde se rompen la olas. Robe.»

  1. Hoy es día de recuerdos y lágrimas para millones de personas. Robe ha sido para muchos el profeta de la luz, la verdad y la vida. Robe ha compuesto desde el cerebro, el corazón y el estómago; las cuerdas de su guitarra, tan aporreadas como sutilmente pellizcadas, y su voz de lija nos han revelado verdades como manos, que pueden acariciar el alma a la vez que golpean como puños. Ha sido el desarrapado antisistema del que la cínica mayoría se apartaba, ignorantes de la joya de sabiduría y amor que escondía su áspera corteza. Robe ha sido la personificación de la autenticidad, no se casaba con nadie ni quería ser como los demás y así vivió, mientras sus seguidores le escuchábamos con la boca abierta, admirando y envidiando el arte de ese aparente antimodelo, enamorados/as de su valentía y talento para expresar y transmitir lo que tantos/as pensábamos y sentíamos de la vida y de la alquitranada y lobotomizada sociedad.
    Pero este profeta que llevaba muriéndose desde que nació, autocombustionado en su pasión y su genio, no necesita resucitar, porque su obra y su recuerdo no pueden estar más vivos y más vigentes. En este mundo cada vez más loco y cruel hacen falta muchos más Robes.
    Viva siempre Robe, y viva Extremoduro. Y viva la inspiración que insufló en nuestro Marcos, gracias a la que nos ha venido regalando sus palabras, y vivan las mil influencias que deja en el mundo de la música, que es eterno e infinito…

  2. Hoy he leído cosas muy bonitas sobre Robe y sus letras, lo que más me ha gustado es que no sólo creó canciones, creó Refugios❤️‍🩹. Ahora se pq llevo dos años escuchando sus letras en bucle

  3. Hoy es un día triste, muy triste, después de Jorge, Robe, lo que hemos perdido esta semana es irrecuperable, siempre nos quedarán sus canciones.
    Donde hayan ido se lo pasarán bien como siempre.

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