Crying in the rain. Whitesnake

“La luz de la farola del jardín flirteaba con los pequeños espacios que dejaba la persiana entreabierta queriendo colarse dentro de la habitación.

Los ojos bajo mis párpados se movían frenéticamente, buscando la luz quizás, o simplemente tratando de no perderse ni un solo segundo del sueño que había aparecido en mi cabeza.

Uno de esos sueños tan reales y tan bellos que te gustaría dormir para siempre.

Pero la luz de la farola o la de la luz del día, la de la realidad, siempre encuentra el hueco por el que escabullirse para posarse suavemente sobre mis ojos cerrados.

Para despertarme de un sueño que sé que nunca se hará realidad.”

Hasta aquí es todo lo que conseguí escribir la semana pasada.

Un enorme muro se alzaba entre las palabras y el papel en blanco. Un muro impenetrable, infranqueable.

A simple vista.

Para cualquier persona.

Pero no para una polilla que con su luz ha ido iluminando caminos invisibles.

—¡Las polillas no tienen luz!, — me dirás ahora.

—Lo sé, y tampoco hay elefantes en Dinamarca.

—Me saluda (Gracias a Dios que soy disléxico).

Esta polilla sí que tiene luz. Quizás sea el único que la vea.

Ejem, ejem, no te creas tan importante. Cualquiera que mire a los ojos a la polilla puede ver claramente su luz.

Una luz que ilumina almas.

Una luz que ilumina entendimientos.

Una luz que se adentra en los muros y los derriba en silencio.

Una luz que da calor.

Una luz que te ciega y te obliga a seguir su calor a tientas.

Yo la veo y creo en ella con los ojos cerrados.

Ojalá hubiera más de esas en este oscuro mundo.

Tengo el cerebro disecado, bloqueado y apollardado.

Y las ganas olvidadas, perdidas, se me han caído en algún lugar por el que nunca he pasado.

Y las palabras, ¡ay las palabras! parece que están arrestadas por orden del deber impostado. Yo no puedo seguir escribiendo así, por obligación, aunque sea autoimpuesta, por compromiso, por disciplina, por sumisión.

—Así mejoras, —me susurra el puto ángel blanco sobre mi hombro.

—Tu no necesitas mejorar, necesitas echarle huevos, practicar es vulgar y tu talento especial, —responde el jodido ángel rojo que se ha deshecho del blanco de una patada en los mismísimos cojones.

Yo quiero seguir escribiendo por puro disfrute, por compartir, porque me gusta pensar que te puedas identificar con alguna de mis vivencias, con alguna de las emociones que trato de desparramar por el mundo cada semana, con alguno de los sentimientos que esparzo por tu pantalla sin pudor con el simple deseo de que te arranque una sonrisa o una lágrima, porque do es trato de barón y re es selvático animal.

Y porque si reconozco esos sentimientos y esas emociones en mi mismo y soy capaz de mostrarlas en su total desnudez, quizás puedas reconocerlas en ti mismo y quizás eso te ayude.

Por eso lo hago.

Por eso quiero hacerlo, pero no por obligación. Nunca estuve de acuerdo con eso de que primero es la obligación y después la devoción. Me niego, no lo quiero, así no soy yo, eso no inflama mis ideas, no las libera, las encarcela, las pone unos grilletes y las coloca mirando a una pantalla que escupe cosas que no dicen nada.

Pero es entonces cuando estalla la confrontación, cuando las sirenas empiezan a gritar, cuando las campanas tañen alertando del peligro y las madres corren con sus hijos bajo sus brazos para ponerlos a salvo del estruendoso choque entre lo incontenible y lo inalterable, con lo que deseo y lo que necesito.

Lo que deseo ya lo sabes, y lo que necesito es sentir que consigo lo que deseo.

Te aviso. Empiezo a bucear en aguas profundas y oscuras, es posible que me quede sin aire o que lo que encuentre me asuste o me decepcione. Lánzame un cabo para subirme si ves que me pierdo o si ves que no puedo subir.

Lánzate a por mí si ves que no quiero subir.

Me sumerjo…hasta que me pierdo de tu vista.

Estoy buscando lo que necesito para respirar. No, no lo estoy buscando, sé perfectamente qué es y dónde está, pero algas de vergüenza con largos brazos me impiden alcanzarlo. Vergüenza de ser un ridículo intento de escritor, de no ser más que un mediocre nadador o narrador en estas aguas infestadas de tiburones.

Vergüenza del qué dirán, vergüenza mezclada con miedo de tener que grabar otra muesca en mi pared de fracasos que se va quedando sin sitio. Miedo a aceptar que quizás solamente sepa servir mesas.

Vergüenza a reconocer que necesito el aplauso, la aprobación, el éxito, el reconocimiento, que mis palabras se propaguen como la pólvora y que, además de por ti, mis emociones sean compartidas por muchas otras personas y que sea capaz de iluminar los miércoles de gente que nunca conoceré, pero a la que habré tocado el alma.

Llevo más de tres año intentándolo y la pólvora parece mojada. No se expande, no arde más allá de un pequeño círculo casi familiar en el que tú te encuentras. Dentro arde bien, pero al llegar a los bordes se extingue irremediablemente.

¿Soy un egoísta por necesitarlo? ¿No debería escribir simplemente para contentarme a mi mismo? ¿No debería importarme una puta mierda lo que piensen los demás? Y esa, que siempre he creído que era mi bandera, me doy cuenta que debo arriarla porque era solamente un destello inconexo de mi alma agitada al viento que quise convertir en mi verdad absoluta.

Y ahora me doy cuenta que no es así. Odio necesitarlo y necesito odiarlo. En mi intento por convertirme en una gran mariposa, me doy cuenta que antes tengo que convertirme en gusano para deslizarme hacia el fondo de mi mismo a ver si así consigo comprender.

Y la única verdad es que, no solo me importa, es que lo necesito, porque llena mis pulmones de aire renovado para poder seguir sacando las palabras del fondo de mi alma embravecida, y si no me llega el aire, esos tesoros se cubrirán de arena y de coral para siempre y nunca podré sacarlos a flote.

Esa sensación, esa batalla interna, me perturba, me hiere, me confunde y me descoloca, ¡a mí!, que ya sabes cuánto me ha gustado estar colocado.

Y ahora es cuando te pido que agarres mi cuerda. Para que cojas el otro lado del cabo y lo tires por estribor, más allá del circulo, hacia quien creas que pueda necesitarlo, hacia quien creas que pueda disfrutarlo, hacia quien creas que pueda sentirlo como propio.

Que se expanda la red, que crezca, que se desborde, que cientos de miles de personas se despierten cada miércoles con la ilusión de ver los tesoros que voy encontrando. Unos más valiosos que otros, pero tesoros, al fin y al cabo.

Sí, a ti, y a ti también, no mires hacia atrás. Si alguna vez mis palabras te han hecho revivir momentos escondidos, si han conseguido hacerte sentir un niño de nuevo o si te han emocionado, te han hecho bailar o incluso si en algún momento, alguna de las canciones e historias que te traigo cada semana, te han sanado una pequeña cicatriz que la vida no te había permitido cerrar, cabe la posibilidad de que esa persona en la que has estado pensando últimamente experimente lo mismo que tú si lo compartes con ella y los miércoles nunca vuelvan a ser iguales.

Y yo mientras….

Sigo soñando sueños del mañana
Siento que estoy perdiendo el tiempo
Encendiendo velas en el viento

Siempre me arriesgo
Sobre la promesa del futuro
Pero, un corazón lleno de tristeza
Pinta un tapiz solitario

El sol brilla
Oh, pero, está lloviendo en mi corazón

Nadie entiende el dolor de corazón
Nadie siente el dolor
Nadie ve las lágrimas
Cuando lloras bajo la lluvia

A black cat moans
When he’s burning with the fever
A stray dog howls
When he’s lonely in the night

A woman goes crazy
With the thought of retribution
But, a man starts weeping
When he’s sick and tired of life

I keep on dreaming dreams of tomorrow
Feel I’m wasting my time
Lighting candles in the wind

Always taking my chances
On the promise of the future
But, a heart full of sorrow
Paints a lonely tapestry

The Sun is shining
Oh, but, it’s raining in my heart

No one understands the heartache
No one feels the pain
No one ever sees the tears
When you’re crying in the rain (2x)
Crying in the rain

I can never deny
All the sweet things I have tasted
Tho’ I’ve been mistreated
I keep coming back for more, more, more

I know where I’m going
There’s no hope of absolution
I can’t seem to separate
The good times from the bad

The Sun is shining
Oh baby, it’s still raining in my heart, in my heart

No one understands the heartache
No one feels the pain
No one ever sees the tears
When you’re crying in the rain (3x)
When you’re crying in the rain, no, no, no

The Sun is shining
But, it’s raining in my heart

No one understands the heartache
No one feels the pain
No one ever sees the tears
When you’re crying in the rain (4x)

Crying in the rain (2x)

Llorando bajo la lluvia

Un gato de raza negra gime
Cuando está ardiendo con la fiebre
Un perro callejero aulla
Cuando se siente solo en la noche

Una mujer se vuelve loca
Con la idea de retribución
Pero, un hombre empieza a llorar
Cuando está enfermo y cansado de la vida

Sigo soñando sueños del mañana
Siento que estoy perdiendo el tiempo
Encendiendo velas en el viento

Siempre me arriesgo
Sobre la promesa del futuro
Pero, un corazón lleno de tristeza
Pinta un tapiz solitario

El sol brilla
Oh, pero, está lloviendo en mi corazón

Nadie entiende el dolor de corazón
Nadie siente el dolor
Nadie ve las lágrimas
Cuando lloras bajo la lluvia (2x)
Llorando bajo la lluvia

Nunca puedo negarlo
Todas las cosas dulces que he probado
He sido maltratado
Sigo volviendo por más, más, más

Sé a dónde voy
No hay esperanza de absolución
Parece que no puedo separar
Los buenos momentos de los malos

El sol brilla
Oh nena, todavía llueve en mi corazón, en mi corazón

Nadie entiende el dolor de corazón
Nadie siente el dolor
Nadie ve las lágrimas
Cuando lloras bajo la lluvia (3x)
Cuando lloras bajo la lluvia, no, no, no

El sol brilla
Pero, está lloviendo en mi corazón

Nadie entiende el dolor de corazón
Nadie siente el dolor
Nadie ve las lágrimas
Cuando lloras bajo la lluvia (4x)

Llorando bajo la lluvia (2x)

4 comentarios en «Crying in the rain. Whitesnake»

  1. La luz sigue ahí, no la pierdes. En esa polilla y también en tu interior. Estoy segura de que puedes alimentarla para que ilumine el Universo entero.

  2. Eso está hecho, amigo; lo comparto hasta donde llegue mi red de contactos…
    Si en algo creo como medio para alcanzar nuestros objetivos y sueños es en la perseverancia (a mí me ha funcionado), y de esto tienes para dar y regalar, nunca mejor dicho. Ocurre que no siempre los resultados llegan como y cuando nosotros querríamos, pero no dudes que llegan. Tu camino es el del sentimiento y la autenticidad; nunca pierdas eso (sé que no lo harás) y llegarás donde te propongas. No es un cumplido fácil, estoy seguro de ello. 😊
    ¡Un abrazo fuerte!

Los comentarios están cerrados.