Puntos suspensivos. Robe

Dice una famosa canción que no por estar perdiendo significa que estés perdido. Durante cuatro años he estado perdiendo, pero, por muy extraño que parezca, nunca he estado perdido.

He ganado mucho.

Confianza, agilidad, seguridad, son ahora notas afinadas en la melodía del viento que me acompaña.

Entiendo que puedas estar un poco despistado con mis últimas canciones. Todo tiene un motivo. Déjame que te cuente.

A principios de año me propuse empezar a escribir una novela. Y como siempre dejo todo para el último día, no he conseguido acabarla, pero sí al menos empezarla.

“No puede ser tan complicado”, pensé.

Y con el valor que otorga la ignorancia me puse a ello. El primer capítulo salió rápido. Solamente debía continuar con la historia. Me aseguré de guardar correctamente el documento en su carpeta correspondiente, donde permaneció intacto los siguientes nueve meses.

Inalterado. Leído y releído.

Desde hace ya un tiempo tengo la sensación de que al otro lado, el tuyo, empiezan a aflorar ciertas emociones contrarias a lo único que he intentado conseguir con cada una de mis canciones; entretenerte.

Dicho de otra manera, menos poética pero más entendible, tengo la sensación de aburrir. Quizás no tanto aburrir, pero la curiosidad por leer cada semana que tenías al principio, se ha suavizado, se ha mimetizado con la rutina y, aunque casi siempre acabes leyendo, hemos perdido la chispa.

No eres tú, soy yo.

No soy tan interesante como para pasarme cuatro años hablando de mi mismo. Hay que aceptarlo.

Durante un tiempo he estado pensando en qué hacer para intentar revertir esa situación. He valorado todas las opciones.

Dejarlo también ha sido una de esas opciones.

Finalmente decidí cambiar un poco la mecánica semanal y en lugar de escribir sobre mi, cada semana iba a publicar un capítulo de la novela. De alguna forma era la única manera que se me ocurría de obligarme a sentarme cada semana a escribir un libro y saber si realmente soy capaz de ello o si mi propia incapacidad se va a encargar en recordarme a golpes que esa montaña es demasiado alta para mi.

Por el momento has leído tres capítulos. Entre medias, con el corazón extrañamente partido, por una partida inesperada, publiqué mi pequeño homenaje a Robe y hoy deberías estar leyendo el cuarto capítulo.

Pero no.

No lo tengo.

Lo tendré.

Pero no sé cuándo.

Y aquí viene el segundo cambio que quiero incorporar. Me libero a mi mismo de las cadenas que me obligan cada miércoles. Publicaré a medida que vaya acabando los capítulos. Es posible que coincida con algún miércoles, o puede que te lo mande un domingo por la tarde para que puedas leerlo bajo la mantita mirando por la ventana cómo se acerca el lunes.

Nada me gustaría más que ser capaz de tener uno por semana y poder seguir acudiendo a nuestra cita que ha convertido los miércoles en un día un poquito más emocionante. Si lo consigo o no, está por ver. Me quito de una patada la presión, si estoy seguro lo enseño, sino, me lo guardo.

El domingo es mi cumpleaños. ´

Han pasado ya cuatro inviernos desde mi primera línea. Miles han venido detrás. Miles que se escondían en cada esquina llena de colores por donde he pasado la mopa entonando bonitas canciones de ayer.

He bailado sobre baldosas transparentes, dejando ver lo que había dentro. Te he acompañado tomando el café de los sábados, estaba sentado junto a ti en el autobús yendo a trabajar, me he acostado contigo, y contigo también, muchas noches intentando encontrar tu última sonrisa del día y probablemente también te haya acompañado, forzado contra mi voluntad, a servirte de lectura mientras impartías justicia y alguna flatulencia, sentado en tu trono.

Esto no es un final, en realidad son más bien unos puntos suspensivos…

Vuelvo a saltar desnudo, sin saber si las pequeñas alas que me han salido conseguirán aguantar mi peso o si necesitaré que alguna corriente de aire me eleve o quizás cambie el viento y ni siquiera sea capaz de sacudirme las cadenas.

Si lo consigo, simplemente recuérdame de qué está hecho el amor.

Feliz Navidad

Voy a enseñar
Mis mejores dientes
Voy a intentar
Que esta vez no salga nada mal

Voy a empezar
Tú dime lo que sientes
Voy a intentar
Que no se me olvide respirar, ah

Recuérdame que busque una salida
Si ves que estoy perdido en mi interior
Recuérdame que olvide aquella herida
Que me descascarilla el corazón

Recuérdame de qué está hecha la vida
Que a veces se me olvida la razón
Y alégrame esta amarga despedida
Recuérdame de qué está hecho el amor

De viento
De puro viento
Me moriré en el intento
Y dejarse llevar por el viento a volar

Y de abrazos, uh
De puro abrazo, uh
Fundidos en un abrazo
Morir en tus brazos volver a empezar

De no quererme dar puntos suspensivos
De no quererse dar nunca por vencidos
Y no hay nada más
No, no, no hay nada más (uh)
No, no, no hay nada más

Vuelvo a empezar
Yo, por volver a verte
Vuelvo a intentar
Que-que-que no me salga todo mal

Vuelvo a enseñar
Mis-mis mejores dientes
Vuelvo a intentar
No tar-, no tarta-tartamudear

Hoy me asaltó el recuerdo de tu boca
Y yo no me he podido defender
Apúntame a mi cuenta otra derrota
Que no aguanta otra muesca esta pared

Recuérdame de qué está hecha la vida
Que a veces se me olvida la razón
Y alégrame esta amarga despedida
Recuérdame de qué está hecho el amor

De viento
De puro viento
Me moriré en el intento
Y dejarse llevar por el viento a volar

Y de abrazos, uh
De puro abrazo, uh
Fundidos en un abrazo
Morir en tus brazos volver a empezar

De no quererme dar puntos suspensivos
De no quererse dar nunca por vencidos
Y no hay nada más
No, no, no hay nada más (uh)
No, no, no hay nada más

3 comentarios en «Puntos suspensivos. Robe»

  1. Hola, amigo. No tienes que justificarte frente a nosotros: seríamos unos niños/as malcriados si te exigiéramos el caramelito semanal que tan generosamente, y en mi caso sin merecerlo, has querido regalarnos simplemente por generosidad durante ¡cuatro años! (mamma mia, cómo pasa el tiempo…)
    Pero sí entiendo que te lo tengas que justificar a ti mismo, porque ha sido una gran inversión de tu tiempo con la finalidad de crecer como persona y como escritor, y necesitas reajustar el rumbo para llegar a buen puerto, al que sólo tú conoces. Sería ingenuo no hacerlo, y siempre has tenido habilidad para sortear los obstáculos del camino y encontrar el sendero que te lleva a la cima de la forma no necesariamente más rápida, pero sí más segura.
    Mientras tanto, sea a partir de ahora tu cita con nosotros semanal, quincenal o sin periodicidad definida, aquí estaremos siempre animándote y esperando que vuelvas a aparecer entre las breñas, porque eres nuestro corredor favorito, como se espera el nuevo disco de ese viejo rockero que tantas veces nos tocó el alma y que sabemos sin ninguna duda que, aun con voz cascada y sin la energía desbordante de antaño, o precisamente por eso, volverá a emocionarnos en cada aparición.
    Gracias mil, amigo, y muy felices fiestas para todos. Que 2026 os traiga mucho amor, poesía y música. ¡Abrazos!

  2. El amor está hecho de palabras y silencios. De canciones y suspiros. De caricias y temblores. De recuerdos y olvidos. El amor está hecho de libertad y sueños. Sigue soñando y ten libertad para mostrarlos cuando quieras. Aquí estaremos
    Feliz Navidad!!

Los comentarios están cerrados.